Es curioso cuando a veces simplemente apetece divagar sobre cualquier cosa. Por ejemplo, ahora debería estar estudiando pero es que no puedo, estoy más pendiente de contar las horas de sueño que tendré dependiendo de la hora a la que me acuesta y a la que me levante, y claro, me parece más productivo acostarme ya y levantarme templano.
Lo gracioso es que me he quitado las lentillas y me he dejado las gadas en la otra habitación, y por no levantarme estoy escribiendo a ciegas, y es muy gracioso pensar que nada que lo que escribo se vaya a entender.
Aunque no sé, supongo que da muy igual, de todas formas esto lo hago para mi, es com si li parlara a una jo del futur, contar-li to el que pense amb la finalitat que si añgun dia m'oblidara (que espere que no) deixar constància en algun lloc d'aquesta època, encara que sé que pot paréicer una tontería, pero es que según Alba, protafonista de La casa de los espíritus )más bien según la interpretación teórica de la novela) en eso reside el arte de la Literatura y la Historia (aunque sé qu eesto no cuadra exactamente en inguno de esos dos ámbitos) en dejar constancia de unos hechos que podrían quedar difuminados y emborronados por el paso del tiempo, pr el desasto de la memoria o por la perpectiva que se les daría. La verdad que es a veces, con el paso del tiempo, algo que en el instante nos pareció una tontería, conra sentido, y asciendo en la escalera de relevancias, Aunque también ocurre el caso contrario, y algo que tuvo tofo el sentido del mundo ya no lo tiene, y en este caso es mucho peor, porque es darse cuenta que lo que se estaba viviendo era una especie de farsa, o broma o sinsentido, algo trascendente, irrelevante, diluido, un siete en una escala de pH, algo mediocre, un cero a la izquierda, que no a la derecha; algo parecido a esta entrada, vamos.
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