sábado, 16 de mayo de 2015

Miaou.

El tiempo pasa y nos damos cuenta demasiado tarde de ello. Nueve meses pasan como en un soplido, un soplido de viento fuerte y débil a la vez, que algunas veces te hace tambalear pero otras te da la fuerza necesaria para seguir adelante.

El tiempo pasa y nos damos cuenta cuando ya ha pasado, por que en el instante solo vivimos el presente; y es cuando llega la noche, estamos cansados, miramos la pared, y decimos, ¿ya está? 

El tiempo pasa y nos damos cuenta cuando las heridas del pasado parecen estar cicatrizando, esas heridas que parecían insanables, de las que casi necesitan puntos pero no llegan a ponerlos: de esas que se tienen que curar solas y sin ayuda de nadie. Sin embargo tampoco es tan fácil cerrarlas del todo sin que quede ninguna marca,

El tiempo pasa cuando cosas que pensabas que nunca cambiarían lo hacen, y es que la típica frase de: en esos momentos es los que te das cuenta de los que siempre estarán; esa frase, es una farsa. Es una farsa porque probablemente, esa gente que te decepciona en un momento, había estado a tu lado en otra parte difícil de la vida, y había pronunciado esas mismas palabras pero referidas a otra persona. Nunca podemos predecir nada.

El tiempo pasa cuando nos damos cuenta de todo lo que ha cambiado, de todo lo que no preveías, cuando miras hacia atrás y piensas: si en aquella época hubiera sabido lo que me esperaba...

El tiempo pasa cuando te encuentras a ti misma reflexionando sobre cómo pasa el tiempo. El tiempo pasa cuando te das cuenta que quedan 22 días para Selectividad, que quedan tres días de instituto, que quedan menos de tres meses para que tu vida cambie por completo, que ya no vivirás en tu casa, que todo cambiará. El tiempo pasa cuando en cuatro meses lea esta entrada y piense: Cómo pasa el tiempo, si hubiera sabido lo que me esperaba...

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