viernes, 13 de noviembre de 2015

Lo más simple

Me fui a verlo todo pasar. Me fui a ver personas desconocidas andar por el borde, gaviotas en posición sobrevolar la ciudad, ráfagas de viento indecisas, atolondradas, separadas por los rayos del sol de la mañana.

Me fui a verlo todo. Ciclistas por su carril correspondiente lanzando miradas desdeñadas a peatones inconscientes, peatones despistados y peatones adictos a las nuevas tecnologías. Los coches contaminantes sin cesar recorrían el paseo marítimo, y yo seguía andando, deslumbrándome con el sol cegador de aquella mañana de noviembre.

Me fui a verlo todo, sin rumbo definido ni con ganas de definir. Me asomé a la barandilla y vi un chiringuito con música de jazz ambiente, una terracita con intención de parecer improvisada, pero con muchas horas de pensar el diseño detrás, porque lo más natural es lo que más difícil es de reproducir.

Me fui a verlo todo en un límite de tiempo determinado, pero claro, tampoco hacía falta mucho más, porque ya había llegado al todo que quería ver; llegué y me senté, me senté frente al impotente todo, deslumbrante, fuente de vida, de pensamientos, de sonidos relajantes; observador del mundo, guardián de tesoros, de barcos hundidos,¡ del mísmisimo Titanic!

Había llegado a verlo todo.

Entonces sonó la alarma, me levanté, me sacudí la arena, y lo dejé allí.


jueves, 1 de octubre de 2015

?

Y no sé,
Será hora de vibrar, temblar, titubear;
Y no sé,
Andar deprisa,
Soñar despacio,
Tomar aliento,
Sentir el viento,
Y tal vez, solo tal vez,

Seguir dudando, no sé. 

lunes, 6 de julio de 2015

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   Se oye una vez más ese trasfondo susurrado al oído de las gotas al chocar, una por una, en ventanas, asfalto, caminos; haciendo tambalear árboles enteros, pensamientos inciertos. 
   Se vislumbra una vez más el movimiento apremiado de animalitos buscando cobijo, salvando a los suyos de lo que podría ser su final, viéndose arrastrados, torturados por fenómenos que no pueden controlar.
   Se observan siluetas en ventanas semiabiertas, público privilegiado de todo los que ocurre a sus pies. Esas figuras a contraluz aspiran el aire cargado de humedad, llenando sus pulmones, haciéndoles inspirar, expirar.
   En momentos como este se siente, una vez más, poderosa, grandiosa, guía de actos, pensamientos, catástrofes y milagros.
   Cuando ella quiera, las gotas dejarán de luchar, los animalitos saldrán, las siluetas pensativas volverán a sus quehaceres, y las sequías e inundaciones se intercambiarán las tornas. Pero solo cuando ella quiera, Madre Naturaleza. 

viernes, 22 de mayo de 2015

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Mi yo más conocido murió ayer, cuando la claridad y la oscuridad se volvieron las tornas, cuando algo cambió bruscamente, sin avisar: mis ojos perdidos en el limbo acompañaban esos andares dirigidos a ningún lugar, y mientras esa máquina bombeante, perfecta coordinadora general, perdió el sentido del ritmo.

Mi yo más conocido murió ayer. Murió de una forma poco elegante, entre risas sarcásticas que mi garganta emitía a modo de escudo, entre opiniones ajenas intentando guiar la mía propia sin saber que esta ya estaba descarrilada por completo. 

Mi yo más conocido, aquel del cual yo había sido reflejo en los últimos tiempos, aún está por enterrar. Ya solo quedan los despojos de algo que fue y ya no será.

Ahora, un yo menos conocido fluye, independiente, fuerte, valiente, apoderándose de mí, porque no somos más que reflejos de nuestros múltiples "yos", no somos más que seres supeditados a los sentimientos, que cambian de forma inesperada, drástica y cortante.

Al fin y al cabo, no somos más que nuestros propios títeres. 

sábado, 16 de mayo de 2015

El gran cero a la izquierda

Es curioso cuando a veces simplemente apetece divagar sobre cualquier cosa. Por ejemplo, ahora debería estar estudiando pero es que no puedo, estoy más pendiente de contar las horas de sueño que tendré dependiendo de la hora a la que me acuesta y a la que me levante, y claro, me parece más productivo acostarme ya y levantarme templano.

Lo gracioso es que me he quitado las lentillas y me he dejado las gadas en la otra habitación, y por no levantarme estoy escribiendo a ciegas, y es muy gracioso pensar que nada que lo que escribo se vaya a entender.

Aunque no sé, supongo que da muy igual, de todas formas esto lo hago para mi, es com si li parlara a una jo del futur, contar-li to el que pense amb la finalitat que si añgun dia m'oblidara (que espere que no) deixar constància en algun lloc d'aquesta època, encara que sé que pot paréicer una tontería, pero es que según Alba, protafonista de La casa de los espíritus )más bien según la interpretación teórica de la novela) en eso reside el arte de la Literatura y la Historia (aunque sé qu eesto no cuadra exactamente en inguno de esos dos ámbitos) en dejar constancia de unos hechos que podrían quedar difuminados y emborronados por el paso del tiempo, pr el desasto de la memoria o por la perpectiva que se les daría. La verdad que es a veces, con el paso del tiempo, algo que en el instante nos pareció una tontería, conra sentido, y asciendo en la escalera de relevancias, Aunque también ocurre el caso contrario, y algo que tuvo tofo el sentido del mundo ya no lo tiene, y en este caso es mucho peor, porque es darse cuenta que lo que se estaba viviendo era una especie de farsa, o broma o sinsentido, algo trascendente, irrelevante, diluido, un siete en una escala de pH, algo mediocre, un cero a la izquierda, que no a la derecha; algo parecido a esta entrada, vamos.

Miaou.

El tiempo pasa y nos damos cuenta demasiado tarde de ello. Nueve meses pasan como en un soplido, un soplido de viento fuerte y débil a la vez, que algunas veces te hace tambalear pero otras te da la fuerza necesaria para seguir adelante.

El tiempo pasa y nos damos cuenta cuando ya ha pasado, por que en el instante solo vivimos el presente; y es cuando llega la noche, estamos cansados, miramos la pared, y decimos, ¿ya está? 

El tiempo pasa y nos damos cuenta cuando las heridas del pasado parecen estar cicatrizando, esas heridas que parecían insanables, de las que casi necesitan puntos pero no llegan a ponerlos: de esas que se tienen que curar solas y sin ayuda de nadie. Sin embargo tampoco es tan fácil cerrarlas del todo sin que quede ninguna marca,

El tiempo pasa cuando cosas que pensabas que nunca cambiarían lo hacen, y es que la típica frase de: en esos momentos es los que te das cuenta de los que siempre estarán; esa frase, es una farsa. Es una farsa porque probablemente, esa gente que te decepciona en un momento, había estado a tu lado en otra parte difícil de la vida, y había pronunciado esas mismas palabras pero referidas a otra persona. Nunca podemos predecir nada.

El tiempo pasa cuando nos damos cuenta de todo lo que ha cambiado, de todo lo que no preveías, cuando miras hacia atrás y piensas: si en aquella época hubiera sabido lo que me esperaba...

El tiempo pasa cuando te encuentras a ti misma reflexionando sobre cómo pasa el tiempo. El tiempo pasa cuando te das cuenta que quedan 22 días para Selectividad, que quedan tres días de instituto, que quedan menos de tres meses para que tu vida cambie por completo, que ya no vivirás en tu casa, que todo cambiará. El tiempo pasa cuando en cuatro meses lea esta entrada y piense: Cómo pasa el tiempo, si hubiera sabido lo que me esperaba...

martes, 7 de abril de 2015

El viaje (1)

      Exactamente como en todos los inicios o finales dramáticos, una cortina de gotas llenaba el cielo cubierto por ese tipo de nubes oscuras que sabes que no van a parar de expandirse hasta reventar. El sonido de las gotas al estamparse contra el cristal recordaba a los aplausos de miles de personas acompasadas, y yo me sentía con ganas de saludar: Sí, gracias, gracias, soy yo. 
      Una sonrisa se dibujó en mi cara, al darme cuenta de la estupidez de la situación, de lo sarcástica que se había vuelto la vida conmigo en la última semana, de mi sentido del humor no queriendo abandonarme aún siendo consciente de que lo único que debería permitirme sentir era el remordimiento. 
      Mientras tanto, el chirrido del tren al deslizarse por las vías continuaba sin descanso y en los pasillos la gente se saludaba y se presentaba, intentando así matar el tiempo de aburrimiento que conllevaría ese largo viaje. Ese largo viaje que yo había tomado para escapar, literalmente, de mi vida, de mis actos y de los que me perseguían. 
      Se abrió de repente una grieta en ese cielo gris para dejar paso a un rayo de sol que parecía creado y dirigido expresamente hacia mí. Todas las cabezas de giraron, mirando sin disimulo, mirándome a mí mirar al rayo, mirándome a mí cantarle al rayo. Cuando la canción atisbaba ya su fin, aplausos, esta vez de verdad, dieron comienzo, y vislumbré esas caras de agradecimiento por llenar el tiempo vacío que les ocupaba.
      El sol al completo se dio paso.
     En ese instante descubrí que sería la última vez que mis cuerdas vocales vibrarían para dar lugar a una melodía, porque la música más que formar parte de mi vida anterior, era mi vida, y era eso lo que me veía obligada a dejar atrás. 
      En todo este hilo enmarañado de pensamientos me quedé cuando mi respiración se acompasó, tranquilizó y dejó a Morfeo hacer su trabajo, para despertar tres horas después en el destino al cual me dirigía.
       Aquí acabó el viaje en tren y aquí me deshice de la persona a la que odié, para ser la persona que quería ser. Dije adiós con la mano a la vida que se quedaba encerrada en la maleta que me dejé en el tren, para así presentarme como Aroa, alguien sin pasado, pero con mucho futuro por delante.